El volante de un monoplaza de Formula 1 en detalles.

El volante de un monoplaza de Formula 1 en detalles.

El volante es la la parte primaria que une al conductor con su coche. A parte de su objetivo obvio de dirigir la dirección del monoplaza, esta ‘rueda’ es un elemento mucho más complejo y es una pieza muy técnica para las escuderias, pues brinda mucha información al conductor, necesaria para el control del estado del monoplaza.


También se utiliza para realizar con la mayor rapidez posible ajustes para diversas situaciones de pista. ¿Cómo se fabrican? ¿Cuánto cuestan? ¿Qué puede conseguir el piloto con él? Para todo esto hay respuestas… y curiosidades.


Cuando se habla de este deporte, es fácil escuchar comentarios sobre el poco margen de maniobra que tiene el piloto para adelantar, conseguir buenos tiempos por estar a expensas simplemente de lo ‘bueno’ que sea el monoplaza. Sin embargo, hay que saber que no existe un flujo constante e inmediato de datos desde el coche a los ordenadores de boxes que permita a los ingenieros controlar la situación del monoplaza.


Por lo tanto, la persona es la clave. El piloto es la clave. Su sabiduría, competitividad y calidad es el conjunto de características que se debe manejar de forma personal para cambiar realmente cualquier configuración al instante. Y de ello dependerá, en mayor medida, arañar décimas o atacar al contrario en el momento preciso. Una vez que el coche en la pista, el piloto es quien se enfrenta a la selva del asfalto. Y gracias al volante, los pilotos no sólo manejan el coche en las curvas: lo conocen casi al instante.


Telemetría: información del elemento a los boxes

Hace unos años, la normativa permitía dos vías de telemetría, de comunicación con los ingenieros apostados en los boxes, lo que que permitió que se pudiesen enviar datos desde el garaje hasta el coche. Por ejemplo, de las variaciones y mezclas en la configuración cuando la pista pasaba de seca a mojada.


Posteriormente, estas comunicaciones fueron retiradas por razones de coste, por lo que la FIA limitó muy mucho estos avances en comunicación Por ello, ahora el conductor es ‘la cabeza pensante y actuante’ sobre los cambios necesarios cuando el coche no está en los boxes.

Como la mayoría de las partes del monoplaza, el cuerpo principal del volante está hecho de fibra de carbono. Los botones y pequeñas palancas pueden realizarse en Alcántara, un material compuesto muy versátil con un 68% de poliéster y 32% de poliuretano. También pueden hacerse en goma, dependiendo de la preferencia del conductor.


En la posición de los distintos interruptores también interviene, en su mayor parte, el piloto, pues esta pieza se desarrolla con la mayoría de las preferencias y consejos de sus usuarios finales. Todo en la medida de lo posible e intentando reducir pero, espacio y costes.


En los Grandes Premios, cada conductor tiene un mínimo de tres volantes disponibles listos para su uso, así que siempre hay uno de repuesto en caso de que salte algún fallo o se dañe por accidente.


Esta pieza es muy cuidada por los responsables de equipo, y ese cuidado les lleva también a mostrar lo justo de los volantes a sus competidores. Por ello se diseñan y fabrican en las propias instalaciones del equipo.


Así, se trata de un elemento que no está distribuido por una segunda marca, como pueden ser los neumáticos. Si acaso, la única parte que llega de fuera es la pantalla, que está unida al conjunto electrónico del resto del coche. Por ello se pueden ver displays electrónicos en ellos, algo que todos los equipos están obligados a utilizar.


La pantalla puede estar integrada en el propio módulo del volante, como lo hace Mercedes, o  montarse en los bordes del cockpit (habitáculo con sus limitaciones que tiene el piloto en el coche).


Costos

Realmente, el coste final de todo el desarrollo de este elemento no se sabe con exactitud. Como dicen desde Mercedes, «es algo difícil de responder, al igual que muchas otras partes del coche».


Pero siempre ha habido curiosidad por este elemento y fascinación en cuanto una cámara ‘a bordo’ nos muestra parcialmente el volante. Al ser realizado a medida, no se puede simplemente comprar uno de forma ‘general’. Pero si se tuviese que etiquetar como curiosidad con alguna cifra, en Mercedes la calculan en unos 30.000 euros por unidad.


Aunque el piloto no puede entrar o salir con él puesto, los pilotos están obligados por la normativa a dejarlos instalados en los coches una vez que los comisarios deben manejar el coche para retirarlo de alguna zona tras una salida de pista, trompo, rotura de motor… y llegada final a meta.


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